Hace un par de años, tras terminar mi estudios “oficiales”, decidí emprender un nuevo aprendizaje alrededor de algo que llevaba tiempo deseando: El lenguaje de la guitarra de Jazz. Como ya sabéis, mi afición por el jazz había aparecido en aquellos años de estudios oficiales, pero ahora pretendía, tras unos cuantos años acostumbrado a tocar en los ámbitos del pop, el folk y la canción de autor, introducirme en el lenguaje de la guitarra de jazz.
Debo dar las gracias a Javier Maroto, que me descubrió al personaje que hoy ocupa estas líneas. Yo buscaba un buen profesor (lógico ¿alguien busca un mal profesor?) y en un principio no me importaba el precio de las clases o la cercanía a mi casa. Acordamos una cita en su casa de Alcalá de Henares. Pasamos una hora tocando y le explique mis ganas de aprender la disciplina en la que él era un músico experimentado. Y vaya si era experimentado! Era un maestro! Además de rebosar de sabiduría en cuanto a temas, discos y autores, tenía adquirida una impresionante capacidad musical y lo más importante: sabía transmitir lo que sabía. Al salir de su casa aquel primer día supe que era la persona que estaba buscando.
Los merecidos elogios podrían sucederse indefinidamente. Capaz de enseñar el lenguaje de Django, de Wes, de Tal Farlow, de Burrel, de Joe Pass, de Metheny, de Scofield, de Miles, de Parker, ...siempre buscando la musicalidad y a la vez en las entrañas de la técnica y la armonía... Quincenalmente nos vemos en su casa e intento avanzar paso a paso, poniendo el talón de un pie pegado a la puntera del anterior. Siempre digo que la senda es estrecha y que hay precipicios a ambos lados pero que eso es parte de lo que hace este lenguaje tan apasionante.
Además de su interesante capacidad como pedagogo musical y su amplia visión del jazz, adoro su música, personal como pocas, que bebe de muchas fuentes dispares pero que me parece que siempre mira hacia la modernidad y el futuro y me hace oscilar entre mi fascinación por su técnica con el instrumento y su impresionante sensibilidad musical.
Ya son unas cuantas las veces que he disfrutado de su directo: en azuqueca de henares, el populart, en le swing… y muchas más las que he devorado su magnifico disco “Trio”.
Sin duda me ha enseñado más que nadie sobre jazz, sobre la lógica a la hora de tocar e improvisar y como un logopeda, está corrigiendo poco a poco mi pronunciación en este nuevo y desconocido lenguaje que intento aprender. Me siento motivado y al salir de cada clase espero ansioso mi llegada a casa y disponer de un rato tranquilo para devorar lo que me ha transmitido. Sé que no soy el mejor estudiante de guitarra del mundo, que no le dedico un tiempo especialmente intenso ni prolongado, pero una cosa tengo clara: disfruto en cada acorde, en cada síncopa, en cada tensión, en cada escala…y he aprendido a escuchar una música olvidada por muchos, calificada de muchas maneras extrañas pero, para que a una inmensa minoría nos resulta fascinante, emotiva e infinita. Gracias Maestro Chema
y de regalo un par de videos de Chema en Acción . El primero en cuarteto:
el segundo tocando en solitario un clásico tema español: Sorprendente!!
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